El alcalde de la ruidosa ciudad de La Paz instituye nuevas leyes que prohíben todo el canto, pero un gallo valiente decide que debe cantar, a pesar de los castigos progresivamente severos que recibe por seguir cazando. El populacho silenciado, vigorizado por la valentía del gallo, derroca al tirínico alcalde y devuelve su ciudad a su estado libre y clamoroso.