あらすじ
Es nuestra la culpa Ficción Pensé que solo era mía solo mía la culpa, pero me di cuentas, que somos culpables. Culpable por ahogar a nuestro amor, culpable por dejar al dialogo de lado, culpable por apartarnos y descuidar lo mejor, somos culpables por no ceder, cuando los dos queremos tener la razón, somos culpables por querer resolver a los gritos o a los golpes, y dejarnos llevar por la ira, somos culpables por destruir lo que nos costó tanto, somos culpables por no dejarnos moldear por buenas costumbres, y por personas que nos quieren ayudar, somos culpables por hacerles llorar a nuestros niños, somos culpables por los traumas que ahora ellos enfrentan, somos culpables por descuidarlos y poner la mira en solo nosotros, somos culpables por el mal futuro que le damos, somos culpables por empujarles a desván con todas nuestras locuras, somos culpables por seguir insistiendo en la guerra y no en la paz fraternal, somos culpables por elegir mal el camino, somos culpables por desparramar. Hoy me di cuentas cuando estuve a punto de destruir mi vida, pensando que era la salida; nuestro hijo Raúl: ¡mamá no seas más egoísta! Abrió mis ojos y me largué a llorar, no tenía yo escusas, él tenía toda la razón soy y somos culpables, somos unos egoísta, que solo en nosotros pensamos, vivimos para nosotros, estamos pendiente el uno al otro, pero solo para hacer el mal, somos culpables de enfermar a nuestro amor, pero estamos a tiempo, yo ya no quiero más este amor infectado, gracias que nuestro hijo me abrió los ojos, pero creo que sobre él hay alguien más, me atrevo a decirte, que creo que hay un soberano que tiene misericordia, y que nos puede ayudar, si estás dispuesto a seguir un camino diferente búscame, estoy en la casa de Romina, mi verdadera amiga la que siempre me hablo de Dios y nunca le hice caso. Estoy aquí buscando amarte diferente creo que es un gran milagro. Tú esposa Elena. Reflexión Pensar solamente en nosotros nos hace verdaderamente egoístas; estaríamos pendientes de nuestro dolor y no en el de los demás. Cuando estamos en esa posición, somos como el perro que se vive lamiendo su herida, y cualquiera que se acerque es posible que muerda. Mejor dejemos de lado el egoísmo y pensemos en los demás, más que a nosotros, y allí encontraremos la felicidad.
