A veinte años de inauguración de la clínica para los hijosputa la burocracia en ella sigue latente, a treinta y cinco años de un suceso que cambió la vida de un pequeño pueblo del norte de la ciudad, más de cincuenta años después de la matanza de Tlatelolco y un corazón roto, esta historia muestra diversas formas de convivencia en la Ciudad de México, donde no sabemos si el futuro exista, cualquier alegría puede ser la última.