La obra recoge la propuesta de reforma penitenciaria del padre del utilitarismo. Un edificio en que todo se vigila desde un solo lugar, sin ser visto, y en el que los presos terminan interiorizando la mirada del vigilante hasta el punto de vigilarse a sí mismos. Un ejemplo de reforma utópica que lleva en sí misma el germen perverso y pervertidor de la distopía.