El edificio del IGME constituye un elemento arquitectónico de notable importancia como quedó reconocido al ser declarado en 1998 como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento de la Comunidad de la Comunidad de Madrid. El edifico presenta una notabilísima riqueza arquitectónica, tanto en su interior como en sus fachadas, que hacía obligado proceder a su análisis, llevar a cabo una documentación sistemática de sus elementos y proporcionar de una forma lo más profusa y metódica posible una descripción y sus características.