Tratado sobre la Armonía Cromática
TomásMoralesyDurán
あらすじ
Esta obra tiene sus raíces en mi relación personal con la música, que está entrelazada con una cadena de frustraciones. El "porque así es" me exigía abandonar toda lógica y entregarme a la repetición y la memorización, o enfrentar un castigo correspondiente. ¿Cómo puede algo tan bello como la música ser puro sufrimiento? Lo que hoy llamamos «música occidental» se ha convertido, a lo largo de tres milenios, en una gigantesca acumulación de basura intelectual aderezada con nigromancia religiosa. Supersticiones sobre el número siete, pánico ante la idea de invocar a Satanás o refugiarse del maligno en el culto a San Juan Bautista. Todo esto es demasiado católico. Demasiado ajeno a la música. Y lo más incomprensible es que civilizaciones completamente ajenas al cristianismo sigan dejándose colonizar por estas grotescas supersticiones, sin que nadie se detenga a poner un poco de orden en tanta confusión, porque los músicos nunca preguntan, repiten y obedecen. Sin embargo, hoy sabemos que el sonido se produce en la conciencia auditiva. Conocemos sus mecanismos cerebrales. Sabemos cómo se siente. Sabemos que la armonía se basa en conjuntos de disonancias relativas. Y que sus relaciones pueden expresarse en tablas de verdad, al igual que los sistemas numéricos, basados en relaciones matemáticas simples. Porque lo que no es simple es el ruido. Y si hay algo que un cerebro sano odia más que el ruido, son las aplicaciones prácticas de teorías irracionales que odian la lógica y condenan el ensayo y la repetición. Cansados de pasar más de cuarenta años intentando comprender lo incomprensible, ha llegado el momento de desarrollar esta Teoría de la Armonía Cromática, para que tocar cualquier instrumento, componer o simplemente escuchar, sea tan sencillo como jugar con colores.