Luis García vive una juventud aceptable, aunque pierde un trabajo y se mete de colaborador policial para sufragar gastos;para colmo, se queda con el piso recién comprado en las afuera junto a su novia, pues ella, tras una experiencia negativa en su trabajo, le abandona para vivir, como él le ha indicado, plenamente y sin ataduras. Pero no por ello deja de intentar lograr sus sueños.