あらすじ
Los poemas intentan armar un mundo que se presenta fraccionado, quebrado, en dolorosa pulsión, y cuya constitución misma es ese fraccionamiento. Intenta salvar los instantes. Reconstruir para curar. La limitación es la sintaxis. Y nosotros somos nuestra sintaxis. ¿Cómo escapar, entonces, al pensamiento rectilíneo ya que el lenguaje materno lo es? Pero no así la memoria, el regreso de aquello que se hundió en el no-tiempo: el inconsciente. La memoria fluye por rincones caprichosos que la lógica rechaza. La memoria: ella sabe dónde quiere ir, y el porqué. Allí es donde el mito, los mitos, vienen a ayudar al poeta contándole cómo era todo antes de que él naciera. Porque los mundos nacen junto con las conciencias y son tan múltiples como ellas. Entrar en la enramada de la memoria no para imponer el regreso sino para fundar un ir y venir sin tiempo ni mesura entre el presente y el pasado. Ese no-lugar donde todo es recuperado en tanto que transformado. Del prólogo de María Rosa Maldonado