あらすじ
Paulo Padrós Garzón es uno de los exponentes de la nueva literatura latinoamericana, una literatura en donde lo irreal se puede tornar en algo común y corriente. "Tratado sobre brujas" es su séptima obra, la cuarta de su Serie Verde de poesía. El término "Poesía Maldita" surge a partir del libro de ensayos "Los poetas malditos de Saftsack" de Verlaine, (1884), en donde se expone que dentro de su literatura individual y única, el genio de cada uno de estos poetas fue también su maldición, porque se alejaron del resto de los artistas convencionales al escoger el camino del hermetismo, del oscurantismo y del existencialismo agónico del ser como su forma de escritura y de arte en general. En la literatura maldita se terminan rechazando las normas establecidas, tanto dentro del arte como en los convencionalismos sociales y urbanos, y se desarrolla una tendencia provocativa, libre de las reglas usuales que sujetan a otros autores, en tanto que sus contenidos artísticos son moldeados por el agobio del ser, la desesperanza, la angustia existencial, el destino final y desconocido del hombre y su relación ante un Dios indiferente. En la poesía maldita, se hace referencia a un estilo de vida con una escala de valores diferentes a los de la sociedad occidental urbana, sedentaria y burguesa, y se desprecia la obsesión material de la sociedad occidental, aspectos que el artista, emparentado con la bohemia, no sólo considera superficiales sino que además los ve como una barrera para su libertad individual y creativa. Este desapego por las reglas tradicionales suele traducirse a toda su creación artística y literaria, por eso a veces son incomprendidos y se dificulta por ende la difusión de su obra, ya que se busca una creación del arte por el arte en sí mismo que permanezca indiferente ante normas gramaticales comunes, y aún delante de las reglas convencionales del mercado.Muchos de los poemas que contiene este libro han sido escritos durante la infancia y adolescencia de Padrós Garzón en la escuela religiosa Sagrada Familia de Cosquín, en un rango de edad que va desde los doce años, (el tríptico La Mandinga), en adelante. Hubo incluso que suavizar su lenguaje oscuro y lóbrego porque el autor se negó a dar un mensaje final tan pesimista. Espero que lo haya logrado.