Apuntaba sabiamente don Eugenio María de Hostos, Ciudadano de América, que "Desde la época de las conquistas, América ha sido siempre para los necesitados una promesa abierta a todos los infortunios. Pujante de recursos naturales que la fantasía popular y el éxito de algunos emigrantes han elevado a la categoría de leyenda, constantemente se ha mostrado propicia a la aventura... América sigue siendo todavía la tierra del porvenir". Así lo entendió Julia de Burgos y lo dejó dicho en su poesía.